26 de Julio de 1953. "Estoy enfermo de asco desde que se encaramó en el poder el tirano".

08.09.2011 19:19

Dos sagüeros también participaron en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, dos sagüeros también dejaron su vida en este sueño de su generación, la generación del centenario. Elpidio Sosa y Roberto Mederos.

Era el 14 de julio de 1953. En su modesta casa en la Habana, el joven Elpidio Sosa González prepara de prisa su equipaje. La noche anterior ha dicho a su madre que pasará unos días en Pinar del Río, mas sus amigos de la Juventud Ortodoxa saben que otros propósitos bien distintos animan a este joven, nacido en Quemado de Güines, en Villa Clara.

"Voy a la muerte " le confiesa a sus hermanos y compañeros de confianza; "tengo la seguridad de que voy a morir, pero la causa que defendemos no admite demora. Estoy enfermo de asco desde que se encaramó en el poder el tirano. No puedo ni quiero hablar de esto, lo que hay que hacer se hará. Yo seguramente no podré verla, pero surgirá una Cuba nueva, limpia y diferente."
La premonición de Elpidio se cumplió. Fue uno de los heroicos mártires del asalto al cuartel Moncada.

Nació en la finca Angelita, perteneciente al actual municipio de Quemado de Güines, el 4 de marzo de 1929. Cuando cumplió los 14 años, su familia se trasladó para Sagua la Grande. Estudió hasta el octavo grado en esa localidad, y después cursó el inglés, mecanografía y taquigrafía en la Academia Pitman.
Era una época difícil para la juventud cubana; las perentorias necesidades de la familia lo obligaron a emigrar hacia la Habana.

Ingresó entonces en el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), en cuyas labores conoció a Fidel, Abel Santamaría, Calixto García, Jesús Montané, Raúl Castro, Roberto Mederos y otros jóvenes destacados de esa generación.
Elpidio trabajó con Fidel en la formación de los grupos que hacen sus prácticas de tiro en la Universidad y otros sitios, pues desde el cuartelazo, la opción de la juventud progresista no podía ser otra que la lucha armada para derrocar al sátrapa.
Al iniciarse los preparativos del asalto de los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hacen falta recursos para llevar a cabo los planes, y el joven villaclareño aporta una pequeña suma.No es suficiente, y decide entonces vender su plaza en el bar por 300 pesos. «Soy un hombre que quiere luchar, yo quiero participar en la Historia», solía decir Sosa.
Está entre los pocos que conocen el verdadero objetivo de la acción, y por tal motivo, de acuerdo con las instrucciones, debía partir la noche del 14 de julio con Abel Santamaría y Ernesto Tizol, hacia Santiago de Cuba, a fin de alquilar la finca Siboney, donde bajo la cobertura de una granja de pollos se establecería el cuartel general de los insurgentes.

La víspera del asalto, Sosa hace gala de su natural jovialidad y coopera en la elaboración de una suculenta comida, que para muchos de los comensales sería la última. Con los primeros claros del amanecerse producirá la salida la salida de la caravana para fortaleza militar, donde una página heroica empezaba escribirse con la sangre y el valor de aquellos jóvenes.

"Lo que hay que hacer se hará, yo seguramente no podré verla, pero surgirá una Cuba nueva, limpia y diferente".

También de Sagua la Grande era el mártir moncadista Roberto Mederos Rodríguez nacido en esta ciudad 21 de febrero de 1929. De niño marchó a la urbe capitalina, en unión de sus padres y su vida laboral la desarrolló en la librería y casa de filatelia "Venecia". Allí se iniciaron sus inquietudes políticas, que canalizó acercándose de lleno al grupo seguidor de Eduardo R. Chibás.
Por sus actividades con los estudiantes comienzan a perseguirlo. Laboraba activamente en el movimiento revolucionario, junto a Elpidio Sosa, Juan Manuel Ameijeiras, Ñico López y a otros hermanos de ideales.