Joaquín Albarrán. Padre de la Urología moderna.

08.09.2011 10:50

Joaquín Albarrán. Padre de la Urología moderna.

Al médico cubano Joaquín Albarrán y Domínguez se le tiene como símbolo de las generaciones de especialistas hoy dedicadas a la Urología. Hace 147 años que nació el 9 de mayo, en Sagua la Grande, Villa Clara, esta ilustre personalidad mundial de las Ciencias Médicas. Aunque de vida relativamente corta (murió en París, a los 51 años de edad, el 17 de enero de 1912), su trabajo investigativo fue muy intenso. Sus conocimientos enciclopédicos aplicados a un dominio especial de la Medicina hicieron que fuera considerado el más completo de los urólogos modernos.

En su condición de bacteriólogo demostró el papel patógeno de la Bacteria piógena (de Albarrán y Hallé), identificada posteriormente como Bacterium-coli en las infecciones urinarias. Hábil cirujano, practicó por primera vez la ureterolitotomía por cálculo del uréter pelviano, y realizó numerosas intervenciones operatorias que acreditaron su talento renovador.
Entre los trabajos más relevantes que mucho le han valido a la modernidad de la urología aparecen Enfermedades quirúrgicas del riñón y la uretra (1899), Exploración de las funciones renales (1905) y Medicina operatoria de las vías urinarias (1909).

De igual forma, realizó diferentes ensayos y aportes instrumentales como la prueba de la Poliuria experimental para explorar la función comparada de los dos riñones, antes y después de la absorción de cierta cantidad de agua para estudiar así la marcha de la secreción de cada riñón. Las investigaciones de este aspecto tuvieron un saldo altamente favorable: permitió solucionar el problema de la tuberculosis renal.

Esta eminencia médica, hijo de padre español y madre cubana, cursó sus primeros estudios en el Real Colegio de Belén, de los Padres Jesuítas. En 1872 viajó a Barcelona, donde se graduó de Bachiller. Allí, mediante una logia masónica, apoyó la causa independentista cubana y aportó fondos para la lucha. Incorporado en 1873 a la Universidad Literaria de aquella ciudad, se gradúo cuatro años más tarde de Licenciado en Medicina con notas de sobresaliente. Su tesis Contagio de la tisis obtuvo en 1878, en la Universidad Central de Madrid, el Premio extraordinario del Doctorado-Hors de pair.
En la primavera de 1879 se trasladó a París para ampliar sus estudios. Tiempo después se relaciona con el famoso neurólogo francés Luis A. Ramvier, reconocida autoridad en el campo de la Histología, quien lo acepta entre sus discípulos en el Colegio de Francia. A la vez asiste al Hospital donde hace amistad con el célebre profesor Eduardo Brissaud, y acude al laboratorio de Luis Pasteur para estudiar Bacteriología.

Tras aprovechar toda oportunidad para enriquecer sus conocimientos, muestra de su acuciosidad profesional, en 1884 se presenta entre 400 aspirantes y obtiene por oposición una de las 48 plazas de interno en Medicina y Cirugía de los Hospitales y Hospicios de París.

Durante el periodo de internado se orienta definitivamente hacia la cirugía y se especializa en intervenciones quirúrgicas dentro del campo de la Urología. Fue así como asumió la jefatura de la Clínica de enfermedades de vías urinarias del Hospital Necker, en 1890, y dos años más tarde, el cargo de profesor agregado de clínica, en la Facultad de Medicina de París. Como resultado de sus notables aportes resultó electo Vicepresidente de la Asociación Francesa de Urología.
Con el inicio del siglo XX lo nombran jefe del servicio de Urología del Hospital Necker, y al retirarse el maestro Guyón, de la Cátedra de Clínica de enfermedades de las vías urinarias, de la Universidad de París, fue designado su sustituto. Miembro de prestigiosas instituciones científicas mereció valiosas distinciones y premios; en 1907 el Gobierno francés lo honró con la condición de Oficial de la Legión de Honor.

Fue cofundador con Guyón de la urología, gran especialista en la citoscopía.
Fue reconocido en el ámbito mundial por su entrega a la urología moderna. Realizó aportes al conocimiento médico en la Histología, Anatomía, Bacteriología Clínica y, especialmente, en la Urología.

Su amor por la tierra en que nació quedó demostrado al escribir en una revista de la época: "Si los azares de la vida me han hecho adoptar por Patria a la gran nación francesa, nunca olvido que soy cubano y siempre tenderán mis esfuerzos a hacerme digno de la Patria en que nací".
Esta sentida declaración aparece grabada en el pedestal de la estatua que en su homenaje se levanta en Sagua la Grande, su pueblo natal.
Premios obtenidos:

1887, Medalla de Oro en Cirugía de los Hospitales, entregada en París
1889, Premio Oulmont, otorgado por la Academia de Medicina de París
1904, Premio Tremblay, otorgado por la Academia de Medicina de París
1884, Premio Godard, de los Hospitales de París
Áreas del saber:

Ciencias  Médicas

Urología
Nefrología
Publicaciones
Lo aparente y lo trascendente.

Peri-nefritis: anatomía patológica, patogénica y tratamiento.

“El caso de Joaquín Albarrán, un hombre genial, un hombre que llega con treinta y pico de años a París, sin conocer el idioma. Tiene que revalidar la carrera, que había hecho en Madrid —pagada por mi padre, que lo quería mucho. Ese hombre muere de tuberculosis a los cincuenta y dos años en los momentos en que ya ha logrado ser figura de primer orden en la medicina, no solamente francesa, sino europea. Un hombre de capacidades excepcionales, el cirujano urólogo más famoso de la época a nivel mundial. Un hombre que se daba el lujo de cobrar honorarios enormes. Hay una carta de él a mi madre donde le da cuenta de esto: tiene que operar al Káiser de Alemania, no al Káiser que nosotros conocimos, sino al padre de Guillermo l. Tranquilamente, cuando le pasa la cuenta son veinticinco mil dólares. Esa era la tarifa a que había llegado su prestigio. Usted ve, ese hombre que tenía toda la felicidad, era riquísimo, pues le afecta la tuberculosis y muere. Una enfermedad incurable en aquellos tiempos. Hoy no tiene importancia, hoy quedan el cáncer y los males del corazón como graves dolencias”.

Juan Marinello